Un patrón que se reconoce enseguida
Duele el tendón de Aquiles al empezar a correr, cede tras unos minutos y vuelve después, sobre todo al día siguiente por la mañana. Al principio se toleraba; ahora condiciona los entrenamientos y ha empezado a molestar también al caminar o al subir escaleras.
Es uno de los motivos de consulta más frecuentes en quien corre, y también en quien no corre pero ha cambiado su nivel de actividad. Casi siempre hay un cambio de carga detrás: más volumen, más intensidad, cuestas o series nuevas, un cambio de calzado o de superficie, o la vuelta a entrenar tras un parón. El tendón no ha tenido tiempo de adaptarse a lo que se le ha pedido.
No todas las tendinopatías de Aquiles son iguales
Distinguir dónde duele es lo que más cambia el tratamiento, y es donde fallan muchos abordajes que no funcionan.
- Porción media: el dolor está unos centímetros por encima del talón, con frecuencia hay engrosamiento palpable. Tolera bien el trabajo en recorrido completo
- Insercional: el dolor está justo en la unión del tendón con el hueso del talón. Tolera peor determinados ejercicios y el roce del contrafuerte del calzado
- Bursitis retrocalcánea: dolor y tumefacción algo por delante de la inserción
- Unión músculo-tendón: el dolor está más alto, en la pantorrilla, y orienta a otro problema
Por qué el reposo no es el tratamiento
Es la respuesta intuitiva y la que peor funciona. Parar del todo alivia a corto plazo, pero el tendón pierde la tolerancia a la carga que ya tenía, de modo que al volver duele antes y con menos actividad que antes de parar.
Lo que necesita un tendón para mejorar es exactamente lo contrario: carga controlada y creciente. Ese es el hallazgo que más ha cambiado el tratamiento de las tendinopatías en las últimas décadas, y está bien documentado para el tendón de Aquiles tanto en la forma insercional como en la de porción media.
El tratamiento que sí tiene respaldo
Un programa de carga progresiva del tendón, mantenido durante semanas y con progresión de series, carga y velocidad. Su eficacia sobre el dolor y la función está ampliamente contrastada. Es también el tratamiento que más gente abandona antes de tiempo, y esa es la causa más frecuente de que «el ejercicio no me funcionó».
Se acompaña de ajuste del calzado —en la forma insercional, uno que no comprima el talón cambia bastante—, control de la carga de entrenamiento y trabajo de la flexibilidad del gemelo.
La regla del día siguiente
Cierta molestia durante el ejercicio es aceptable y no significa daño. El indicador que importa es cómo está el tendón a la mañana siguiente: si la rigidez matutina no ha empeorado respecto al día anterior, la carga fue adecuada; si ha empeorado, se baja.
Este criterio se enseña en la primera sesión porque permite autogestionar la progresión sin depender de la consulta para cada ajuste.
Qué papel juegan las demás técnicas
Las ondas de choque son la técnica complementaria con mejor respaldo en tendinopatías crónicas, especialmente cuando existe calcificación. Se plantean cuando el programa de carga se estanca, y funcionan mejor acompañadas de él que solas.
Las técnicas invasivas como la EPI tienen una literatura dividida: hay revisiones con resultados favorables y otras que concluyen que la evidencia disponible es escasa y de calidad metodológica limitada. Se plantean en casos seleccionados y siempre como complemento del ejercicio, no en su lugar.
La cirugía queda para los casos que no responden tras un tratamiento conservador completo y bien hecho. Según el caso puede consistir en limpiar el tejido degenerado, retirar el resalte óseo del talón o reforzar el tendón.
¿Hay que dejar de correr?
Casi nunca del todo. Lo habitual es ajustar volumen, intensidad y terreno, manteniendo lo que se tolere sin empeorar los síntomas. Parar por completo suele empeorar la situación de fondo.
La vuelta se hace reintroduciendo primero volumen y después intensidad, dejando las cuestas y las series para el final, y guiándose por cómo responde el tendón al día siguiente.
Los tendones responden despacio y con altibajos. Una semana peor no significa retroceso; abandonar a las dos semanas sí garantiza que no funcione.
Cuánto tarda
Semanas, y en ocasiones meses. Es la parte que más cuesta sostener y la que más conviene explicar desde el principio. Lo que sí se puede dar desde la primera consulta es un criterio para saber si se está avanzando y un plazo concreto de reevaluación, para no alargar indefinidamente algo que no está funcionando.
Cuándo consultar
Si llevas semanas con dolor en el tendón al empezar a correr, si notas rigidez en el talón por las mañanas o si has tenido que reducir tu actividad por ello, merece la pena valorarlo antes de que el cuadro se asiente. Cuanto antes se ajusta la carga, más corto suele ser el proceso.
















